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5.21.2011

Para ese entonces tenía 23 años, no supe cómo me contactaron pero recibí un mensaje invitándome al casting. A los 16 ya me habían propuesto ser parte de Miss Turismo El Salvador y saltar de ahí a Miss El Salvador pero dije que no porque Mamá dijo que yo era más que una baratija, y bueno a los 20 una compañera de pasarela me llevo hacer el casting de escondidas y quedé en la segunda fase donde tenía que salir en traje de baño y entonces tuve que pedir permiso y por supuesto mi mamá seguía pensando igual y abogó a mi dignidad y me convenció que esto no era para mi.

Ese día revisaba mi correo de rutina cuando recibí este mensaje de la ex Miss El Salvador Rebeca Moreno aquella misma que ganó el título de Miss Simpatía en Miss Universo 2008, donde me decía que una amiga me había recomendado y que reunía los requisitos para ser una posible participante y que no me preocupara de nada ellos me daban estilista y entrenador personal, ropa, zapatos, seguridad y transporte para todos los eventos si quedaba entre las concursantes. A esa edad yo ya sabía que no me quería dedicar al modelaje, mis metas eran muchos más altas que ser una Miss pero algo dentro de mi necesitaba probármelo; todavía no sé por qué fui.

No tiene caso contar cada detalle de ese día ni para el propósito de esta entrada, ni para mi paz mental, basta con decir que fue en las instalaciones del canal 6 y que si con los buseros no soy tolerante no tenía una razón por qué serlo con estos payasos [camarógrafos, sonidistas etc] que se sentían con derecho de verme de pies a cabeza. ¿Qué diablos estoy haciendo aquí? Me pregunté un poco más de 100 veces mientras esperaba pasar a sonreírle y contarle a una cámara cómo me llamaba, cuáles eran mis gracias y por qué quería ser la próxima Miss El salvador. Pasaba una y otra y otra aspirante, se arreglaban por aquí, se arreglaban por allá, hablaban haciendo muecas y moviendo las manos, reían y gritaban de emoción por todo; en serio, no sabía qué estaba haciendo ahí. Pues ni modo ya estoy aquí, le voy hacer, además no se puede poner peor de lo que ya he visto, voy, paso, me cambió, me voy para mi casa y tengo una anécdota para contarle a mis hijos y nietos.

Fulanita de tal [mi nombre y apellido real] pasa por favor. Hola, a ver ¿cuánto medís?

-1.68

-¿Medidas y peso?

-Mm pues no sé

-Bueno nosotros te medimos y pesamos, ¿Por qué viniste hacer el casting?

-Porque ustedes me llamaron

- ¬¬ mmm si pero, bueno si llegas a quedar tenes que decir algo así como que siempre has querido participar y que te crees capaz de quedar etcétera. A ver ¿tenes talentos?

-mmm ¿talentos?

-si, si talentos habilidades, qué cosas podes hacer y te salen bien

-mmm pues me gusta leer y escribir, creo que escribo bien me gusta hacer ensayos, ser crítica de la sociedad

- ¬¬, si pero bueno a ver, podes hacer croche o pintar

- ¬¬ no

-pero es que algo tenes que saber hacer…

-me gusta cocinar y comer lo que cocino

-ja! bueno entonces ni modo eso vas a decir que podes cocinar, ¿qué haces en tus tiempos libres?

-pues leer, escribir, me gusta nadar y correr

-¿no te gusta bailar o salir con tus amigos?

-si, también

-bueno entonces eso vas a decir que te gusta salir a bailar, salir con tus amigos y hacer deportes.  Trajiste el traje de baño de dos piezas

-eehhh no de una sola

-bueno, está bien pasa a cambiarte

-¿a dónde?

-ahí, en ese cuarto de producción ahorita está vacío y oscuro nadie te va ver. Primero te pones el traje casual y haces una rutina frente a la cámara hablas fuerte y sonreís todo el tiempo, inmediatamente te vas poner el traje de baño y haces la misma rutina sonriendo a la cámara y termina. Si quedas te llamamos mañana para comenzar con los ensayos el lunes.

No lo podía creer, pero quién me mandaba, yo solita llegue ahí, Bueno mi hermano me fue a dejar pero nadie me mando a ir. Salí, hice lo que dijo y en mi vida me había sentido tan hueca, plástica, tan –no- yo, y tan poco valorada. Terminó, Salí, agarré mis cosas y me fui mientras mas y mas llegaban con toneladas de spray, tacones altísimos y pestañas postizas a poner cara de chumpe y pelar los dientes.

Mi hermano me esperaba: -¿qué tal te fue?
-Esto simplemente no soy yo.
-Ves patia si hasta yo me extrañé que dijeras que querías venir,
-si whatever vámonos a la casa ojala no me llamen y si llegó a quedar ya tengo la respuesta. Apague mi celular y pedí que no me pasaran llamadas en la casa por si acaso. El lunes abro mi correo y me encuentro con este mensaje:

Debo admitir que mi primera reacción fue como la de aquella Miss que le dicen and the winner is y dice Oh My God It´s me, y finge que llora y abraza a todo mundo, pero inmediatamente recordé cómo me había sentido y eso nubló la alegría y con un leve dolor de alma le escribí que no podía pero que gracias por la oportunidad. La fugaz experiencia me dejó mucho que aprender, valorar y analizar; me di cuenta que mis ideales y metas no podían ser más incompatibles con los del concurso y que este tipo de concurso es solo un reflejo del estado de nuestra sociedad.

Dentro de todas las definiciones de belleza creo que no hay algo más cierto y lleno de belleza que el acto de regresarle un poco de su estado natural a la naturaleza: La sonrisa a un niño, comida y techo al menos afortunado, confianza al desvalido, esperanza al desahuciado y dignidad a las mujeres que creen la han perdido; y eso es justamente de lo que se trata este blog que quiero compartir: el Proyecto Cuéntame.

El trabajo del Proyecto Cuéntame es una iniciativa enfocada en mejorar la salud emocional de jóvenes privadas de libertad en el Centro de Reinserción Femenino en Ilopango. Aquí, se trabaja con jóvenes detenidas provisionalmente y otras que han sido sentenciadas por robo, extorsión, drogas, violación, secuestro y homicidio. Muchas han sufrido abuso por parte de la policía, no conocen sus derechos, no entienden los detalles de su caso, y es la primera vez que han estado privadas de libertad y lejos de su familia. El objetivo principal de este proyecto es proveer un espacio en que las jóvenes se expresen, compartan sus historias, sus vidas, memorias, sueños, opiniones y sentimientos. Para algunos esto puede parecer una iniciativa reprochable porque son mujeres que han cometido delitos, pero qué podemos esperar de un mundo que por un lado anula estas iniciativas y por otro alaba la plasticidad, doble moral y los estándares de belleza de una sociedad que clava sus dientes en sus propia garganta.

Sí una tendencia hoy en día es la forma en cómo se deshumaniza -se quita la esencia de humana- a la mujer para convertirla en un objeto lucrativo y un objeto digno de alabanza en tanto sirva para los propósito de marketing/publicidad y la ley de la gravedad no actúe en ella, no menos preocupante es la justicia juvenil cuando define a una persona por su delito, y como resultado deshumaniza y justifica acciones punitivas para reprimir, encarcelar y definir a una persona [mujer] como extorsionistas y asesinas.

Las personas que trabajan detrás de este proyecto, están siendo clave en la re-construcción de su dignidad, dándoles las alas que les permitan desarrollarse y crecer en autoconfianza en medio de una circunstancia de privación de libertad. Sí hay llegado conmigo hasta el final de esta lectura, permítase hacerle click a la página de la que le hablo y ayudemos difundiéndola a través del ciberespacio. No quiero terminar sin decir que esto es solo un poco, hay mucho por hacer, esto no garantiza el 100% de la restitución de su autoestima, confianza y dignidad pero ciertamente es un paso. No hay Libertad total ni dignidad completa fuera de la persona de Jesucristo, sino cree pregunte aquí.

Proyecto Cuéntame  <-- Click

8.23.2010

Friends don´t let true friends suffer, alone

Nos conocimos en Bachillerato. Ella se llama Cindy como muchas otras en esta ciudad, la diferencia es que ella es una de mis mejores amigas. No sólo nos gustaba la misma música, también los mismos zapatos, la misma ropa, cocinar juntas, vender brownies y chocochips hechos por nosotras en los recreos. Nos daba weba hablar de “chicos”, criticar a otras personas y andar oyendo o compartiendo chambres o chismes. Ambas participamos en Miss simpatía, nos gustaba imponer moda en el cole y cada vez que se podía nos íbamos de compras; teniamos carteras, zapatos y ropa de los mismos colores. Estábamos en plena adolescencia, Qué más le podíamos pedir a la vida.

Nos graduamos en el 2003, ella no quiso estudiar y entró a trabajar de aeromoza; a mi mis papás me prohibieron trabajar de “eso” por lo que entré a estudiar antropología a la tecnológica y a trabajar en un call center. A los seis meses ella ya no trabajaba en TACA y yo ya no estudiaba; ella entró a estudiar y yo me quede sólo trabajando. Nuestros horarios no coincidían, aunque la línea del teléfono siempre sirvió de ambos lados; a diferencia de los años del cole, nuestras pláticas ya no eran tan seguidas como antes. Entonces algo sucedió.

Cuando nos volvimos a ver algo había cambiado. Ella ya no se maquillaba, había cambiado los zapatos de tacón y plataforma por un par de all stars, se pintó las uñas y el pelo de negro, ahora oía una música extraña para mi gusto y su tema de conversación principal eran los hombres. Un día nos encontramos sentadas en un café sin qué hablar; cada quien había tomado rumbos distintos, nuestras vidas habían comenzado a ir en líneas paralelas. A partir de entonces nos perdimos la pista por temporadas.

Al año y medio de haber iniciado la Universidad se salió, le fastidió la carrera, las clases y los profesores, ah y además se había enamorado y por primera vez estaba decidida a comenzar una vida con alguien. Recuerdo ese día que llamó:

-Hola me voy con él a los Estados  no sé cuando regreso, si nos va bien nos quedamos allá. Siempre fuiste mi mejor amiga no quiero llorar, no sé si me voy equivocar por el momento solo puedo pensar en aquella canción Runaway train de Soul Asylum, ora por mi please.

Colgamos. Fue una tarde triste no sabía en qué momento nos habíamos hecho grandes. Tuve miedo de lo que le podía pasar. Oré, me calmé. Vivieron algunos meses allá, algunos otros en Canada pero se vieron forzados a regresar. Cuando vino regresó enferma y pesando 103 libras, 35 menos con las que se fue y con una extraña enfermedad que la tuvieron que operar. Desde entonces nos dejamos de ver menos de lo que soliamos y nuestras platicas eran cortas y superficiales a excepción de las veces que me llamaba llorando porque había pelado con él o porque se había regresado a la casa de sus padres. Así ha sido hasta ahora.

Ayer, eran las 8 de la noche sonó mi celular. Era ella; no recuerdo cuando fue la última vez que nos llamamos, nos saludamos, me dijo que estaba viviendo con sus papás por unos días y además que quería hablar conmigo, sabía de qué se trataba. Con los años he aprendido que no importan cuantas veces el mismo amigo(a) me busque por el mismo problema, no necesita que le aconseje sino sólo que le escuche una vez más. Yo estaba dispuesta. Quedamos en almorzar.

Tiene casi 5 años de estar con su pareja, tienen alrededor de 4 años de vivir juntos y tienen alrededor del mismo tiempo de vivir en una historia de altibajos, separaciones, heridas , llantos y reconciliaciones. Me preparaba para volver a oírla triste y esconder entre palabras de indiferencia lo mal que la está pasando. Ella dice estar muy confundida, su confusión radica en que ella cree que Dios la ha puesto en el camino de él para hacer que él cambie, que sea mejor persona y que se acerque a Dios, Error 1. Ella cree que de esa forma va lograr que él cambié 27 años de su vida, Error 2. Ella dice que a pesar de su sacrificio no ve cambio y por eso está pidiendole a Dios una señal para que le diga si continuar o no con él, Error 3.

Yo sabía que ella necesitaba, venia en busca de algo más que la oyera. Entre palabras tímidas me dijo que quería saber qué pensaba al respecto. A diferencia de los últimos años que la he oído por las mismas razones, esta vez no tenía mucho que decir, a decir verdad no tenía nada que decir, yo misma me encuentro pasando por un período difícil en mi vida.  Me quede callada, baje la mirada buscando si quedaban resto de mi dona de chocolate,  le di el último sorbo a mi bebida. Ella no tenía prisa porque respondiera, sabía que estaba buscando las palabras y en el fondo se estaba preparando para lo que iba decir. Yo, sabía que de lo que dijera y cómo lo dijera dependería que ella lo recibiera. Suspiré y las palabras salieron de mi boca.

- 1 Ninguna persona puede hacer cambiar a otra. Ese amor romántico en el que la mujer con su amor y perseverancia hace cambiar a su hombre, es la mentira más barata y charlatana que las novelas, los cuentos, y la sociedad no has hecho comprar.

- 2 Por más que te esforcés y sufras por él para que cambié no vas a lograr que cambie 27 años de su vida. Cuando una persona quiere y decide cambiar lo hace por eso porque quiere y no necesita de alguien para hacerlo, la mayor parte de veces que cambiamos es porque nace de nosotros mismo para nosotros mismos. Además para un hombre es tan cómodo ser como es y dejar que su novia, esposa o mujer se las arregle e ingenie con cómo es él, y es cómodo porque ella debe carga con ello y él no necesita cambiar.

-Por último y más importante yo no voy a ser quien te diga qué hacer, ni si Dios te ha dicho que si o que no lo dejés  De lo único que tengo certeza es que Jamás va ser la voluntad de Dios llevarte o ponerte en una situación donde tu dignidad salga dañada, Dios no actúa de esa manera. Que tu límite para decidir qué hacer en cuanto a seguir o terminar con él sea qué evalues qué tanto aporta a tu dignidad y autoestima esta relación o qué tanto la destruye y probablemente ahí vas encontrar la respuesta que estás buscando de Dios.

Lagrimas corrieron por sus mejías, no pudo más que darme la razón. Pasaron algunos segundos, aunque no los conté, el silencio habló con sus propias palabras. Yo más allá de sentirme orgullosa por lo que había dicho sentí mi corazón romperse al verle llorar.  Respiró, Se limpió las lagrimas y sonrió, me dio las gracias, y reímos como en bachillerato –sin razón alguna. Dijimos alguna cosa tonta para romper el momento y volvimos a reír.  Nos levantamos, fuimos por una minuta y aunque platicamos de otras cosas triviales, no podía dejar de pensar cuanto la apreciaba y cuanto de verdad quisiera no verle sufrir, pensaba en lo destructivas que son las relaciones co-dependientes y en la magnitud del daño que nos llegan a ocasionar. 

Aunque a esta hora probablemente se encuentre de regreso con él, mi esperanza y mi confianza es que en Jesús hay salida y ella lo sabe. A esta hora mi oración es que ella medite en su corazón y decida buscar ayuda antes que sigan pasando los años.