Subase a un bus que parezca que lo va llevar a su destino. Sientese; una vez sentado pregunte a la persona en el otro asiento si el bus va para donde usted necesita llegar. Cuando la persona le diga que no, levantese, grite, empuje y patee a los demás pasajeros hasta lograr hacerse camino entre la gente. Golpee la puerta, jale la pita del timbre (aunque no sirva) chifle, grite hasta que el don del timón le oiga y abra la puerta y usted logre bajar del bus. Una vez abajo, (ignore las risas e insultos de mas de algún pateado) espere el siguiente bus y serciorese de preguntar antes de subirse, si ese sí va hacia su destino.